Aymara Gerdel
Directora del Centro Venezolano de Estudio sobre China (CVEC), Directora del Centro de Investigación Comunidad de Futuro Compartido China-Venezuela, Profesora de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y de la University of International Business and Economics de China (UIBE), es miembro de la Red Académica Internacional para una Comunidad de Futuro Compartido promovida por el Instituto para una Comunidad de Futuro Compartido de la Universidad de Comunicación de China. Es Candidata a PhD en Public Policy de la School of Government de la UIBE, también es Magister en Economía de la UIBE, Especialista en Gobierno y Políticas Públicas de la Facultad de Ciencias Políticas y Jurídicas de la UCV y Licenciada en Ciencias Estadísticas de la Escuela de Estadística y Ciencias Actuariales de la UCV.

Desde principios del siglo XXI, las relaciones entre China y Venezuela han prosperado en distintos ámbitos, convirtiéndose en un ejemplo exitoso de cooperación Sur-Sur y consolidándose como una de las relaciones más dinámicas de América Latina en términos políticos, diplomáticos y de complementariedad económica.
Según los datos de la Administración General de Aduanas de la República Popular China (AGA, por sus siglas en inglés), Venezuela se posicionó como el décimo socio comercial de China en América Latina y el Caribe (ALC) al finalizar el año 2025, avanzando desde la undécima (11) posición hasta la décima (10).
Este ascenso en el ranking regional se sostuvo debido a un intercambio bilateral que alcanzó los 6.526 millones de dólares, lo que supone un incremento interanual del 1,9 % respecto a los 6.401 millones de dólares registrados en 2024.
La balanza comercial se inclinó a favor de China debido principalmente al incremento de las importaciones venezolanas procedentes de este país, que ascendieron a 5.331 millones de dólares, un 11% más que el año anterior. Entre los productos importados se encuentran bienes de consumo y tecnología.
No obstante, los datos oficiales también indican que las exportaciones venezolanas a China disminuyeron un 25,5 % interanual, con un total de 1.195 millones de dólares. Cabe destacar que el petróleo crudo y los productos derivados lideran la oferta exportable de Venezuela hacia China y que, precisamente, este sector ha sido objeto de medidas coercitivas unilaterales (sanciones ilegales) por parte de Estados Unidos.
A través de su Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), las autoridades estadounidenses han impuesto prohibiciones de importación y exportación desde el año 2014 hasta la actualidad, con el objetivo expreso de imponer un nuevo orden político, económico, social y militar en Venezuela. Un ejemplo de ello fue la invasión militar y el bombardeo de las principales ciudades de Venezuela por parte de Estados Unidos a principios de 2026, que tuvo como resultado el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, y el establecimiento de una agenda de cooperación binacional entre Venezuela y Estados Unidos liderada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
En este sentido, el portavoz del Ministerio de Comercio de China, He Yadong, ha declarado que la disposición de China a profundizar continuamente en sus relaciones económicas y comerciales con Venezuela no cambiará, independientemente de los cambios en la situación política del país. Además, el funcionario ha señalado que las acciones hegemónicas de Estados Unidos violan gravemente el derecho internacional, vulneran la soberanía de Venezuela y amenazan la paz y la seguridad en América Latina. “China se opone firmemente a esto”, afirmó. El portavoz también subrayó que la cooperación económica y comercial entre China y Venezuela es una colaboración entre Estados soberanos, protegida tanto por el derecho internacional como por las leyes de ambos países, y que ningún otro país tiene derecho a interferir.
Una Alianza Estratégica
No obstante, pese a los desafíos actuales a lo largo de 2025 la relación binacional logró materializar logros tangibles que profundizaron y consolidaron aún más su alianza estratégica:
En el ámbito energético, en marzo de 2025 tuvo lugar un hecho significativo: la vicepresidenta ejecutiva y ministra del Poder Popular de Hidrocarburos, Delcy Rodríguez, se reunió en Beijing con el presidente de la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC), Dai Houliang, con el objetivo de revisar las alianzas estratégicas, los proyectos de inversión en curso y la expansión de la capacidad productiva de Venezuela.
En el marco de la cooperación energética, la empresa estatal petrolera PDVSA y la empresa china privada CCRC (China Concord Resources Corp.) negociaron un contrato de producción compartida de 20 años para un proyecto de 1.000 millones de dólares en el lago de Maracaibo, en el oeste de Venezuela. El objetivo de esta cooperación es reabrir rápidamente unos 100 pozos y aumentar la producción de 12.000 a 60.000 barriles diarios (bpd) para 2026.
En mayo 2025, Venezuela y China firmaron un acuerdo fitosanitario para la exportación de frijol mungo, lo que permitirá la exportación directa de este producto a China. Además, Venezuela y China están negociando un importante acuerdo comercial que establecería aranceles cero para alrededor de 400 productos de cada país. La ministra venezolana de Comercio Exterior, Coromoto Godoy, anunció este acuerdo durante su participación en la Expo de Shanghái 2025, y su objetivo es consolidar y expandir los lazos comerciales entre ambos países. Las autoridades venezolanas prevén que el acuerdo entre en vigor en el primer trimestre de 2026, lo que demuestra el compromiso de ambos gobiernos por fortalecer su relación económica y proteger la industria nacional. Entre los productos venezolanos que se pretende posicionar en el mercado chino destacan los productos agroindustriales y pesqueros, como el cacao, el café, los frijoles, el camarón y el cangrejo azul.
Asimismo, para potenciar la conectividad comercial en noviembre de 2025 se creó un nueva ruta marítima Tianjin- Venezuela (Puerto Cabello, Cardon y La Guaira). Esta nueva conexión reducirá significativamente los tiempos de tránsito de mercancías entre ambos países, optimizará la logística, facilitará un flujo comercial más eficiente y los tiempos de entrega podrían disminuir aproximadamente a 20 días.
En el marco del Foro Global de Promoción de la Zona Económica Especial (ZEE) de Paraguaná, las empresas chinas Pan-China Group y China Value International Holdings firmaron el “Acuerdo Marco de Cooperación Estratégica para la Promoción Conjunta del Desarrollo, la Construcción y la Operación de Alta Calidad de la Zona Económica Especial de Paraguaná en Venezuela”. La península de Paraguaná, la más extensa de Venezuela, abarca una superficie de 2500 km² y en ella se encuentran la segunda refinería de petróleo más grande del mundo, un puerto de aguas profundas y un aeropuerto internacional.
En materia de Ciencia y tecnología, el año 2025 estuvo marcado por avances concretos que materializaron la cooperación bilateral. En el marco del 51º aniversario de las relaciones diplomáticas y durante la «Gran Expo China-Venezuela: Un Futuro Esplendoroso», la empresa china iFLYTEK firmó un memorándum de entendimiento con la República Bolivariana de Venezuela que sienta las bases para fortalecer la cooperación en el ámbito de la Inteligencia Artificial (IA) entre ambos países.
Del mismo modo, en un ámbito complementario, China y Venezuela firmaron en julio en Shenzhen un memorándum de entendimiento en educación y ciencia. Este acuerdo, suscrito por Gabriela Jiménez Ramírez (ministra de Ciencia y Tecnología, y rectora de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán) y representantes del Centro Internacional para la Innovación en Educación Superior (UNESCO-ICHEI) de China, busca fortalecer el sistema educativo y potenciar la cooperación científica y tecnológica entre ambos países.
Dos propuestas geopolíticas antagónicas
El año 2026, marca el inicio de una nueva etapa en las relaciones diplomáticas entre China y Venezuela con un patrimonio de más de medio siglo de amistad y cooperación. Esta nueva etapa se caracteriza por una contradicción geopolítica fundamental. Por un lado, Venezuela ha sido calificada como una “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos”, y ha estado sometida a un régimen de máxima presión, sufriendo una agresión militar el pasado 3 de enero. Por otro lado, es un aliado estratégico “a toda prueba y todo tiempo” para China.
En consecuencia, el principal desafío estratégico para Venezuela en el futuro próximo será decidir entre dos propuestas geopolíticas antagónicas:
- La primera propuesta se basa en la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, bajo el “Corolario Trump” que busca expulsar las influencias extrarregionales o competidores no hemisféricos (especialmente a China) del continente americano mediante una combinación de presión económico-militar e incentivos comerciales, forzando a los países latinoamericanos a optar por alinearse con el liderazgo estadounidense.
- La segunda propuesta se basa en el documento de política de China hacia América Latina y el Caribe, cuya base política es la solidaridad, y que convierte la cooperación pragmática en solidaridad contra el hegemonismo mediante la creación de nuevas instituciones globales en el marco de la Iniciativa de Gobernanza Global (IGG), así como a través de la cooperación tripartita y la reforma progresiva del sistema de gobernanza económica global.
En resumen, las decisiones de política que el Gobierno venezolano adopte en el marco de este desafío estratégico definirán cuestiones concretas como: el uso soberano de sus recursos naturales estratégicos, su capacidad para atraer inversiones, la recuperación de su industria petrolera, la posibilidad de materializar transferencias tecnológicas y su capacidad para tomar decisiones soberanas en un orden mundial en reconfiguración.