Wang Yiwei

Es profesor Jean Monnet Chair, director del Instituto de Asuntos Internacionales, director del Centro de Estudios de la Unión Europea y vicepresidente de la Academia de Pensamiento de Xi Jinping sobre el Socialismo con Peculiaridades Chinas para una Nueva Era de la Universidad de Renmin, China.

El 15 de marzo de 2023, Xi Jinping propuso por primera vez la Iniciativa para una Civilización Mundial (ICM) durante la reunión de alto nivel del PCCh en diálogo con los partidos políticos mundiales. Esta iniciativa busca construir un nuevo orden mundial.

Un concepto esencial para comprender la visión de China sobre el mundo

El 15 de marzo de 2023, Xi Jinping, secretario general del Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCh), presentó por primera vez la Iniciativa para una Civilización Mundial (ICM) durante la reunión de alto nivel del PCCh en diálogo con los partidos políticos mundiales.

Lanzada después de la Iniciativa para el Desarrollo Global y la Iniciativa para la Seguridad Global, la Iniciativa para una Civilización Mundial es otro bien público internacional que China ofrece al mundo. En línea con las necesidades comunes de la comunidad internacional en cuanto al fortalecimiento del diálogo y el intercambio entre civilizaciones, así como la promoción del desarrollo y la prosperidad cultural, la ICM reforzará la influencia internacional de China, proyectando la imagen de un gran país responsable.

Las cuatro propuestas de la ICM

La ICM se basa en cuatro propuestas:

  1. China aboga por el respeto a la diversidad de civilizaciones. Los países deben defender los principios de igualdad, aprendizaje mutuo, diálogo e inclusión entre civilizaciones, permitiendo que los intercambios culturales trasciendan la distancia, que el aprendizaje mutuo supere los enfrentamientos y que la coexistencia supere los sentimientos de superioridad.
  2. China defiende los valores comunes de la humanidad. La paz, el desarrollo, la equidad, la justicia, la democracia y la libertad son aspiraciones compartidas por todos los pueblos. Los países deben mantener una mentalidad abierta al valorar las percepciones de los distintos sistemas de valores y evitar imponer sus propios valores o modelos a los demás, así como fomentar la confrontación ideológica.
  3. China enfatiza la importancia de la herencia y la innovación en las civilizaciones. Los países deben aprovechar plenamente la relevancia de su historia y cultura en la actualidad, promoviendo la transformación creativa y el desarrollo innovador de sus tradiciones culturales refinadas.
  4. China promueve un sólido intercambio y cooperación internacional entre los pueblos. Los países deben explorar la construcción de una red global de diálogo y cooperación entre civilizaciones, enriquecer el contenido de los intercambios y ampliar las vías de colaboración para fomentar la comprensión mutua y la amistad entre los pueblos de todas las naciones, avanzando conjuntamente en el progreso de las civilizaciones humanas.

China ha tomado medidas enérgicas para implementar la ICM y facilitar la investigación en este ámbito. El 7 de junio, durante su 78ª sesión, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó por unanimidad una resolución propuesta por China para establecer el Día Internacional del Diálogo entre Civilizaciones, designando el 10 de junio como la fecha oficial. Además, China organizó la Conferencia sobre el Diálogo de Civilizaciones Asiáticas y creó el Centro de Civilizaciones Antiguas Chinas y Griegas, así como la Escuela China de Estudios Clásicos en Atenas.

¿Por qué el PCCh propuso la ICM?

¿Por qué el Partido Comunista Chino (PCCh) pudo presentar la Iniciativa para una Civilización Mundial (ICM) durante el diálogo con otros partidos políticos globales? La razón principal es que el PCCh ha logrado tres objetivos fundamentales.

1. El PCCh ha adquirido legitimidad en los ámbitos político, jurídico y moral

En el ámbito político, el PCCh fundó la República Popular China en 1949, estableciendo un Estado reconstruido por un partido político. En el ámbito jurídico, China recuperó su asiento legítimo en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1971, lo que significó el reconocimiento de la China moderna por parte de los países capitalistas a nivel global.

En junio de 2024, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) anunció la inclusión del Eje Central de Pekín, un conjunto de edificaciones que reflejan el orden ideal de la capital china, en la lista del Patrimonio Mundial. Este patrimonio incluye la Plaza de Tian’anmen y el Monumento a los Héroes del Pueblo, entre otros, creados por el PCCh. Este reconocimiento por parte de la UNESCO también valida la forma de civilización desarrollada por el PCCh.

En cuanto a las tradiciones morales, el PCCh ha adaptado el marxismo al contexto chino, integrándolo con la cultura tradicional del país.

2. La ideología de Xi Jinping ha proporcionado una guía avanzada al PCCh

El pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para una nueva era representa el marxismo de la China contemporánea y del siglo XXI. Este pensamiento encarna lo mejor de la cultura y la ética chinas en la actualidad.

Lenin utilizó relaciones de producción avanzadas para compensar la falta de productividad, superando obstáculos capitalistas para establecer la Unión Soviética. Sin embargo, la Unión Soviética terminó fracasando. En contraste, el PCCh ha ido más allá, promoviendo el concepto de nuevas fuerzas productivas de calidad y destacando la importancia de integrar los principios fundamentales del marxismo con la cultura tradicional china, lo que se conoce como la “segunda integración”.

Mientras que Lenin logró establecer un solo país socialista, China busca impulsar la modernización común a nivel global mediante la modernización china. Por ello, China insiste en mantener en alto la bandera del socialismo científico.

Desde una perspectiva histórica, el socialismo ha evolucionado en los últimos 500 años: de una idea utópica a una ciencia, de la teoría a la realidad, de un solo país a múltiples países, y de una exploración inicial a un desarrollo más profundo. A nivel mundial, el logro más importante del socialismo ha sido el concepto de una comunidad global con un futuro compartido.

3. El éxito de China ha dado al PCCh un papel clave en la escena internacional

El secreto del éxito de la China moderna, fundada por el PCCh, radica en la secuencia de reconstrucción: el partido político reconstruyó el Estado, que a su vez reconstruyó el mercado, el cual luego reconstruyó la sociedad, lo que finalmente llevó a la reconstrucción de la civilización.

En primer lugar, el gobierno chino es un gobierno popular fundado por el PCCh tras su lucha por el poder estatal. La legitimidad de este gobierno es reconocida por todo el pueblo y la nación china.

En contraste, partidos políticos liderados por figuras como Nelson Mandela en Sudáfrica y Narendra Modi en India fueron partidos reconstituidos por el Estado, lo que limita la responsabilidad de sus gobiernos. En muchos países africanos, el modelo occidental llevó primero a la creación de Estados, seguidos de la formación de partidos políticos. Sin embargo, antes de poder hacer crecer su economía y abordar sus problemas fundamentales, estos países ya comenzaron a dividir sus recursos, lo que ha resultado en fracasos en la gobernanza.

China, en cambio, es un país creado por un partido político, y su crédito estatal —prácticamente ilimitado— se basa en la legitimidad del PCCh. Esto permite a China emitir bonos del tesoro a muy largo plazo por un valor de 60 billones de yuanes (aproximadamente 8,22 billones de dólares). No obstante, es esencial adherirse a los principios del desarrollo económico y responder a las necesidades de la realidad.

Imagen: MNA Macau

La reconstrucción del mercado, la sociedad y la civilización

El Estado reconstruyó el mercado. Por ejemplo, el mercado de trenes de alta velocidad en China fue creado enteramente por el Estado, lo que impulsó el crecimiento del turismo, el sector inmobiliario y otras industrias. Aunque el mercado juega un papel decisivo, primero debe existir un mercado real. La función del gobierno no es simplemente minimizar su participación, sino establecer las condiciones necesarias para que el mercado opere de manera eficiente y mantener una gobernanza eficaz.

El mercado, a su vez, reconstruyó la sociedad. Con el desarrollo de una economía de mercado socialista, China pasó de ser una sociedad tradicional basada en lazos familiares a una sociedad basada en el derecho.

Finalmente, la sociedad reconstruyó la civilización. La civilización china moderna es una nueva forma de civilización humana establecida por el PCCh. Este logró la gran unificación del país, la nación y el Estado en China.

Un documental estadounidense de 1944 mencionaba que «China era un país, pero aún no una nación». En términos modernos, la China actual fue creada por Sun Yat-sen en 1911 bajo el nombre de República de China.

Los Estados Unidos suelen argumentar que China solo tiene una historia de 100 años como país moderno y que debe seguir la lógica occidental, a pesar de tener una civilización de 5.000 años de antigüedad. Sin embargo, China ha integrado el país (gran unificación), la nación (identidad china) y el Estado (sistema político popular) dentro de su modelo de modernización.

El PCCh no solo ha reconstruido China, sino también la nación china, estableciendo una civilización moderna reconocida a nivel global. La nación china ha sido históricamente admirada por su civilización antigua y ahora también está contribuyendo a la civilización moderna. En este sentido, se trata de una reconstrucción de la nación china.

En última instancia, China integra el país, la nación y el Estado en un solo concepto: el pueblo. El país es su pueblo, y el pueblo es el país. Esta visión, basada en la filosofía del Yin y el Yang y los cinco elementos, difiere de la concepción occidental de la evolución lineal de la historia, según la cual Dios creó los cielos y, con ellos, los derechos humanos, estableciendo que todo poder proviene de Dios.

En China, el gobierno se compromete a servir al pueblo, y todo su poder proviene de este. No es sorprendente, por lo tanto, que algunos occidentales tengan dificultades para comprender la idea de un poder que emana del pueblo y que se usa para servir sus intereses.

Al proponer la ICM, el PCCh responde a una pregunta clave que el mundo se hace sobre él: ¿Por qué el PCCh es tan eficaz y por qué el socialismo con características chinas funciona tan bien?

La respuesta es que el marxismo funciona, y que el marxismo adaptado al contexto chino y a las necesidades de la época también funciona. El PCCh no solo ha sido capaz de crear una civilización industrial, sino que ahora se está convirtiendo en un líder en la construcción de una civilización digital.

Occidente solía pensar que China solo copiaba la civilización industrial occidental. Sin embargo, el éxito del PCCh radica en que ha superado la dicotomía de los últimos 180 años entre el aprendizaje chino como esencia y el aprendizaje occidental como aplicación. Más importante aún, el PCCh ha propuesto un enfoque más integrado, coordinando teoría y práctica y aprovechando todas las oportunidades de manera óptima.

¿Cómo refleja la ICG la «segunda integración»?

Tres signos clave indican que el PCC se ha integrado profundamente en la excelente cultura china, que tiene más de 5.000 años de historia.

En primer lugar, el PCC ha reflexionado sobre la relación entre la unidad y la multiplicidad: la unidad y la multiplicidad indivisible. La bandera nacional china tiene cinco estrellas amarillas de cinco puntas que no están alineadas en paralelo. Una de las estrellas es más grande que las demás, mientras que las cuatro más pequeñas rodean a la grande en su lado derecho en forma de arco. Este diseño simboliza una unidad donde la mayoría está alineada indivisiblemente con el centro. Compárese con las banderas nacionales de los países occidentales, como la de Francia. La bandera nacional francesa es tricolor y tiene tres franjas verticales de colores azul, blanco y rojo. En resumen, Occidente adopta una estructura paralela, mientras que China sigue el principio de la gran unificación. El PCC se mantiene fiel a la tradición de la gran unificación y, de este modo, ha resuelto el problema de la desunión. Un buen ejemplo de esta relación de unidad es el sistema de cooperación multipartidista y consulta política liderado por el PCC.

A los occidentales les cuesta entender la relación entre «unidad y multiplicidad» dentro del sistema de partidos políticos chino. Además del PCC, existen otros ocho partidos políticos dentro del sistema chino. Estos ocho partidos reconocen explícitamente el papel dirigente del PCC como un principio fundamental de la Constitución del Partido. Sin embargo, desde la lógica política occidental, resulta difícil comprender cómo un partido puede aceptar el liderazgo de otro. Esto contradice por completo su concepción de lo que es un «partido político».

Asimismo, existe una diferencia en la interpretación del término «民主党派» en China. Traducir «民主党派» como «partido democrático» puede llevar fácilmente a malentendidos, ya que en Occidente este término tiene una connotación específica que no se ajusta a la realidad china. De manera similar, el término «党» en el PCC se traduce como «partido», pero no expresa con precisión sus connotaciones y funciones únicas. Para desarrollar un marco conceptual autónomo sobre el sistema de partidos políticos chino, es crucial garantizar una expresión lingüística precisa. Es necesario elaborar un diccionario completo que proporcione traducciones exactas y definiciones estandarizadas de la terminología política específica de China. Si esto no se logra y se sigue utilizando el concepto occidental de partidos políticos para interpretar el sistema chino, inevitablemente surgirán representaciones e interpretaciones erróneas.

En segundo lugar, el PCC ha reflexionado sobre la relación entre el individuo y la colectividad. Confucio, uno de los grandes filósofos y educadores de la antigua China, dijo: «Gobernar es rectificar. Si das la dirección correcta, ¿quién se atreverá a desviarse?». Si un partido político no es recto en sí mismo, no podrá guiar a los demás por el camino correcto. El PCC insiste en la autorreforma, algo que los occidentales encuentran difícil de comprender. Para Occidente, el poder es inherentemente corrupto y la naturaleza humana es intrínsecamente mala. Creen que se necesitan fuerzas externas «malévolas» para contener su propio «mal». En contraste, la filosofía china postula que la naturaleza humana no es ni intrínsecamente buena ni mala. Dentro de la búsqueda personal en cuatro niveles, hay cuatro etapas: cultivar la moralidad personal, gestionar la familia, gobernar el Estado y traer paz y orden al mundo, lo que permite alcanzar un estado de equilibrio interno. La lógica subyacente en todo el sistema discursivo difiere considerablemente entre China y Occidente.

En tercer lugar, la relación entre el pasado y el presente. El PCC tiene una misión que abarca el pasado, el presente y el futuro de China. Específicamente, el PCC debe abordar el gran rejuvenecimiento de la nación china y resolver los desafíos futuros basándose en la civilización china, cuya historia se extiende por más de 5.000 años.

En conclusión, el PCC es un partido político de un nuevo tipo de civilización que encarna un nuevo modelo de civilización política. Está comprometido con la creación de una nueva forma de civilización humana. No puede entenderse a través del concepto de partidos políticos occidentales, ni tampoco puede interpretarse desde la perspectiva de las antiguas prácticas chinas de formar facciones para obtener beneficios personales.

Perspectivas

En 2025, China publicará un libro blanco sobre la ICG, lo que representará un paso hacia la institucionalización de este esfuerzo. La institucionalización es crucial para la sostenibilidad de la cooperación, especialmente considerando la naturaleza abstracta de la iniciativa. ¿Cómo institucionalizarla? China puede seguir un principio fundamental formulado por el sociólogo chino Fei Xiaotong a principios de la década de 1990: «Cada uno valora su propia cultura, y si respetamos y valoramos la cultura de los demás, el mundo será armonioso».

En primer lugar, la propuesta inicial de la ICG busca restaurar la diversidad de las civilizaciones. En el pasado, se pensaba que la diversidad civilizatoria solo existía en tiempos antiguos, mientras que la civilización moderna era vista como universal y sin diversidad. Por ejemplo, un manual disponible en la entrada del Museo Histórico Nacional de Alemania señala que, aunque las culturas pueden ser diversas, solo hay una civilización: la civilización universal. En Occidente, se considera que la civilización es la esencia de la cultura, y dado que la civilización china se percibe como extinta, la modernidad debe seguir el modelo occidental. En el pasado, el diálogo entre civilizaciones consistía simplemente en aprender de Occidente. Sin embargo, el discurso actual sobre el intercambio y el aprendizaje mutuo entre civilizaciones tiene como objetivo forjar nuestra propia civilización en lugar de ser moldeados por otras. Ninguna civilización debería ser definida por otros.

En segundo lugar, la base para establecer asociaciones entre partidos políticos radica en la igualdad entre ellos. La igualdad soberana y la igualdad de capacidades son las formas más fundamentales de igualdad. Hablar de libertad e igualdad en el campo de la inteligencia artificial en un país sin acceso a electricidad es, en esencia, un engaño. Para abordar esta disparidad, China trabaja para fortalecer la capacidad de gobernanza autónoma de otros países y mejorar la capacidad de acción de sus partidos políticos. Un buen ejemplo de esto es la Escuela de Liderazgo Mwalimu Julius Nyerere, respaldada por la Escuela Central del Partido Comunista Chino.

En tercer lugar, los partidos políticos deben tolerarse y respetarse mutuamente. En primer lugar, los partidos nacionales deben aprender a coexistir en armonía. Si no pueden hacerlo y, en cambio, se involucran en luchas internas y conflictos partidistas, será aún más improbable que puedan coexistir pacíficamente en la escena global.

A nivel mundial, el diálogo entre partidos políticos ahora se centra en la construcción de una comunidad global con un futuro compartido. Para lograrlo, la estructura organizativa debería evolucionar hacia un modelo de gobernanza descentralizado y basado en regiones. Esto implicaría establecer una sede en Xiong’an, con oficinas en la Unión Africana, la Liga Árabe, la ASEAN y América Latina. Algunos se preguntan: ¿esta organización reemplazará a las Naciones Unidas? La respuesta es no. La relación entre ambas sería análoga a la que existe entre la Cámara de Representantes y el Senado en Estados Unidos, donde la primera se encarga de cuestiones como el presupuesto fiscal, mientras que la segunda mantiene la autoridad última.

Finalmente, las diversas culturas interactúan entre sí para formar un mundo armonioso. Tanto el sistema de alianzas de Occidente como las facciones en busca de beneficios personales en China son ejemplos de individuos que buscan la conformidad en lugar de la armonía. En China, existe una ciudad llamada Datong, que significa «armonía». Creo que el diálogo entre partidos políticos debería llevarse a cabo en esta ciudad. ¿Cómo lograr una armonía mundial? Un partido político debe situar al pueblo en el centro y demostrar un compromiso profundo con los intereses más amplios de la humanidad, como ha enfatizado en múltiples ocasiones el secretario general Xi Jinping. Si todos los partidos políticos adoptaran este principio, el mundo sin duda sería un lugar mejor. En 2024, la Universidad Renmin de China (RUC) estableció la Escuela de Liderazgo Global, la primera de su tipo en China. Junto con la Escuela de Liderazgo Mwalimu Julius Nyerere en África, estas instituciones se están convirtiendo en centros internacionales que apoyan la construcción de una comunidad global con un futuro compartido.

La promoción de la modernización global a través de la modernización china y la construcción de una comunidad mundial con un futuro compartido representan un enfoque completamente nuevo que China respalda para crear un mundo mejor para todos. Para ello, es fundamental tomar medidas concretas para implementar la ICG en favor de la gran unidad de los pueblos del mundo y la gran unidad de los partidos políticos a nivel global.

Fuente: Reporte Asia https://reporteasia.com/politica/2025/02/28/china-implementacion-iniciativa-civilizacion-mundial/

Por CVEC

El Centro Venezolano de Estudios sobre China (CVEC) es el primer y único centro de investigación dedicado exclusivamente a los estudios sobre China dentro de la República Bolivariana de Venezuela. Fundado el 13 de junio de 2017 por jóvenes profesores e investigadores provenientes de la Universidad Central de Venezuela, el CVEC ha planificado desde su creación, la conformación de un equipo de investigadores provenientes de distintos espacios intelectuales y profesionales, cuyas capacidades de análisis y comprensión sobre las realidades que configuran el mundo de hoy y del futuro coincidieran en esta instancia de gestión académica e intelectual.

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