Wang Yiwei
Profesor e Investigador de la Universidad Renmin de China, Profesor Titular de la Cátedra Jean Monnet, Director del Instituto de Relaciones Internacionales y Vicepresidente de la Academia del Pensamiento de Xi Jinping sobre el Socialismo con Peculiaridades Chinas para una Nueva Era, ambos de la Universidad Renmin de China.

El presidente chino Xi Jinping, también Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) y presidente de la Comisión Militar Central, dijo una vez: “Para comprender la China actual, hay que aprender a comprender al Partido Comunista de China”.
El PCCh concede una importancia excepcional a la construcción del Partido, y la decisión de ocho puntos es una pieza central de su autoreforma. Desde el XVIII Congreso Nacional del PCCh, la decisión ha saneado las filas de los funcionarios, reforzado la disciplina del Partido y mejorado la imagen pública del mismo.
Después de más de una década de esfuerzo constante, la decisión de ocho puntos ya no es una “solución temporal”, sino un instrumento clave para gobernar estrictamente el Partido en todos los aspectos. No solo ha transformado la conducta oficial, sino que también ha impulsado una autogestión rigurosa más profunda, reforzando los cimientos del gobierno a largo plazo. En resumen, la práctica en la implementación de la decisión ha evolucionado desde tratar los síntomas hasta abordar las causas fundamentales.
Al principio, la decisión se centró en abordar los «cuatro males»: el formalismo, la burocracia, el hedonismo y el despilfarro. A medida que la práctica maduró, el enfoque pasó de los remedios puntuales a la creación de instituciones, de tapar las goteras a reforzar los cimientos. Esto supuso diseñar normas, reforzar la educación y endurecer la disciplina y la supervisión, de modo que una mejor conducta dejara de ser una campaña para convertirse en una norma, algo esperado, habitual y duradero.
En la actualidad, la “conducta limpia en el cargo” no solo se impone desde fuera, sino que se ha convertido en algo natural: tanto una convicción interna como una práctica habitual para los funcionarios del Partido. Y «promover una autogobernanza plena y rigurosa del Partido» se ha convertido en el tema definitorio de la construcción del Partido en la nueva era. De cara al futuro, la decisión de ocho puntos desempeñará un papel aún más importante en la orientación de la gobernanza del Partido a largo plazo.
Como medida inicial para promover una autogestión plena y rigurosa del Partido y como medida emblemática que ha transformado el clima político y el ambiente social de China, la decisión de ocho puntos ha cambiado profundamente el país. Comenzó como una campaña de choque contra la mala conducta de los funcionarios, pero su verdadera importancia radica en la creación de mecanismos duraderos y normalizados que impulsan una autogestión estricta del Partido más allá de una campaña a corto plazo y hacia un desarrollo más profundo y a largo plazo.
Las medidas concretas incluyen, entre otras, las siguientes. En primer lugar, reforzar el marco normativo mediante un sistema completo de reglamentos. El enfoque consiste en clasificar las normas en cuatro categorías —las que ya están en vigor, las de nueva promulgación, las que se van a revisar y las que se están estudiando— y, a continuación, integrarlas en un sistema completo y por niveles que abarque todas las áreas clave. De este modo, la gestión del poder pasa de basarse en la discreción personal a basarse en mecanismos y normas institucionalizados que regulan la autoridad, la toma de decisiones y el personal.
Las medidas incluyen la publicación de listas positivas y negativas para las recepciones oficiales, así como las “tres listas” que regulan las relaciones entre los funcionarios y las empresas (una en la que se detalla lo que está permitido, otra lo que está prohibido y una tercera lo que se promueve). Estas listas dejaron muy clara la línea divisoria entre lo que se puede hacer y lo que no se debe hacer. Al hacer que las normas sean más prácticas y operativas, proporcionan a los funcionarios un código de conducta claro, reduciendo las zonas grises y el margen para la discrecionalidad arbitraria.
Además, la responsabilidad se extiende a todos los niveles. En caso de conducta indebida por parte de un funcionario, los comités del Partido son los principales responsables; las comisiones disciplinarias se encargan de ejercer la supervisión; y los máximos dirigentes actúan como “primeros responsables”. Cada cargo conlleva una “doble responsabilidad”, tanto por sus propias funciones como por la conducta de los miembros del Partido. Los departamentos funcionales son responsables de la supervisión. Los miembros individuales del Partido siguen siendo responsables de su propia conducta.
En conjunto, esto crea un ciclo cerrado de asignación de responsabilidades, ejecución, supervisión y rendición de cuentas por parte de los infractores. El resultado es un enfoque de cadena de mando en el que cada nivel rinde cuentas al siguiente, lo que garantiza que la implementación se extienda hasta los niveles más bajos. Se presta especial atención a los secretarios del Partido y a los equipos de liderazgo, instándoles a ser estrictos consigo mismos, rigurosos en el cumplimiento de sus funciones y firmes en la gestión de sus subordinados.
Al poner como ejemplo a los máximos dirigentes, el sistema lleva a la mayoría a seguir su ejemplo. Cuando la disciplina se relaja o reaparecen los cuatro males, la responsabilidad no solo recae en el infractor directo, sino también en los dirigentes que lo permitieron. Este sistema de doble responsabilidad refuerza la disuasión y garantiza que la responsabilidad no solo se asigne sobre el papel, sino que se lleve a cabo realmente en la práctica.
Por otra parte, combatir las malas prácticas y la corrupción son dos caras de la misma moneda. Cuando se investigan los problemas relacionados con los cuatro males, la investigación debe profundizar en la corrupción que a menudo se esconde detrás de ellos, como el intercambio de favores o la canalización de beneficios. Del mismo modo, cuando se investiga un caso de corrupción, los investigadores deben examinar cuidadosamente las infracciones que lo acompañan, como los banquetes o los entretenimientos pagados con fondos públicos.
El principio es reconocer que la mala conducta y la corrupción son dos caras de la misma moneda. La mala conducta genera corrupción, mientras que la corrupción, a su vez, alimenta una mala conducta aún peor. La tarea consiste en romper este ciclo. Esto significa reforzar el análisis de los casos en los que ambos fenómenos están interrelacionados y descubrir cómo la interacción entre la conducta laxa y el comportamiento corrupto impulsa el declive moral. Al eliminar sus raíces comunes, se pueden abordar al mismo tiempo tanto los síntomas superficiales como las causas subyacentes.
En cuarto lugar, centrarse en los puntos conflictivos de las vacaciones. Las fiestas y festivales importantes son momentos de alto riesgo para las conductas indebidas. Por lo tanto, la supervisión se centra en problemas recurrentes, como banquetes fastuosos disfrazados de celebraciones, viajes turísticos a cargo del erario público, vehículos oficiales desviados para uso privado y entrega de regalos a través de mensajeros para eludir el escrutinio. El enfoque consiste en vigilar cada día festivo como un punto de control y abordar cada problema caso por caso, transmitiendo un mensaje constante de que la disciplina es integral, implacable y no se relajará en ninguna ocasión.
Adicionalmente, se aclara la situación de los funcionarios que se enfrentan a acusaciones falsas o maliciosas. Esto protege la moral y garantiza que aquellos que están dispuestos a asumir responsabilidades y tomar iniciativas no se desanimen, creando un clima político íntegro y estimulante.
Además, realizar más trabajo práctico en beneficio de las personas. El Partido refuerza y perfecciona los mecanismos que significan lo que dicen: “cuando el pueblo llama, respondemos” y “las quejas se tramitan tan pronto como se reciben”. El Partido intensifica la práctica de “descender a las bases” para investigar problemas, explicar políticas, resolver dificultades y garantizar la aplicación, al tiempo que exige a los dirigentes que visiten personalmente a los solicitantes o los reciban cara a cara.
El Partido tiene como objetivo mantener abiertos los canales de expresión para que las necesidades de la gente se escuchen con claridad y se actúe con rapidez. Así es como el Partido, en el contexto actual, pone en práctica su tradicional línea de masas: manteniéndose cerca del pueblo y dejando que sus preocupaciones guíen sus acciones.
El Partido destina importantes recursos a proyectos que apoyan las condiciones de vida de la población, impulsa proyectos concretos, como el traslado de familias fuera de zonas propensas a deslizamientos de tierra y otros riesgos geológicos, y moviliza a las organizaciones del Partido a todos los niveles para ayudar a la gente común a resolver problemas prácticos de la vida cotidiana. Al fin y al cabo, la verdadera prueba de la estricta gobernanza del Partido es que los ciudadanos de a pie puedan sentirla en forma de mayor seguridad, mejoras reales en sus vidas y una mayor sensación de bienestar. De cara al futuro, el avance hacia una autogobernanza plena y rigurosa del Partido no tiene meta final, al igual que el proceso de autorreforma del Partido. Para que la decisión de ocho puntos siga siendo un sólido dique contra las conductas indebidas, se requiere una vigilancia constante y un esfuerzo paciente a largo plazo que convierta la determinación en resultados.
Artículo original escrito por el autor en inglés y publicado en https://news.cgtn.com/news/2025-09-26/Eight-point-decision-The-compass-for-strict-Party-governance-1GVGC8hM40w/p.html
Traducido al español por el Equipo Editorial del CVEC