Randolph Borges

Periodista venezolano, Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en la mención «Impreso» en 2025, versado en temas políticos de Venezuela y América Latina. Coordina la sección Mundo del Diario Últimas Noticias y es colaborador de medios digitales como Radio Miraflores. Fue parte de los periodistas invitados al Programa del Centro Internacional de Periodistas de China, adscrito al Ministerio de Relaciones Exteriores, siendo uno de los periodistas internacionales acreditados para cubrir el XX Congreso Nacional del PCCh. Se especializa en las relaciones entre China y Venezuela.

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China está adelantando un esperanzador programa de desarrollo para la provincia autónoma más grande del país.

No hay propaganda occidental que logre desviar la atención sobre las exitosas políticas económicas de la República Popular de China, que han sido causantes del milagro de la erradicación de la pobreza extrema y hoy la ubican como el principal centro industrial del mundo, en disputa muy reñida por ser la primera potencia económica global. Pero este éxito contundente, aviva de muchas formas la propaganda negativa de sus enemigos y rivales.

Es de esta manera que los medios occidentales han propagado en años recientes, una estrategia informativa llena de malintencionadas mentiras y retorcidas medias verdades sobre la muy rica provincia autónoma china de Xinjiang, lugar donde conviven diferentes etnias y culturas, entre la que destaca la etnia uigur. Con ello pretenden buscar una especie de “talón de Aquiles” en el inobjetable éxito de las políticas de Beijing.

Para tener una idea de lo complejo que puede ser la vida en esta región, es preciso conocer que Xinjiang tiene frontera con siete países: Rusia, Mongolia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Afganistán y Pakistán. Con unos 23 millones de habitantes, en la provincia conviven varias religiones y culturas, entre las que resalta un ala muy conservadora de la comunidad musulmana. Por razones históricas y culturales, Xinjiang se ha visto rezagada en comparación a otras partes del país en cuanto a su desarrollo.

Xinjiang es la provincia más grande en tamaño de la República Popular de China. Foto Archivo

Sin embargo, una agresiva política de industrialización ha sido planificada para esta región noroccidental de China, abriendo nuevas oportunidades de empleo y desarrollo, que se ha topado con dos enemigos inesperados: el terrorismo y los movimientos separatistas apoyados desde el extranjero.

Son precisamente estas dos variables las que han aprovechado los enemigos del gobierno chino, para impulsar campañas de desinformación sobre lo que realmente sucede en Xinjiang, una región conocida por sus potencialidades agropecuarias, mineras y petroleras. Toda una tentación para los rivales económicos de China.

La manipulación sobre la etnia uigur

La prensa occidental, con medios estadounidenses y británicos a la cabeza, han publicado infinidad de trabajos ideológicos en los que acusa a China de ordenar una represión contra la etnia uigur, con la supuesta intención de procurar mermar a su población. Pero lo cierto es que en los últimos años, los uigures son la etnia de China, de las 56 reconocidas por sus leyes, que ha tenido mayor crecimiento demográfico.

La población uigur en Xinjiang aumentó de 10,17 millones a 12,72 millones en los últimos 10 años, un aumento de 25,04 %. Esto la coloca como la de mayor crecimiento a escala nacional y en particular en esa provincia, donde la etnia Han, mayoritaria en China, sólo ha crecido un 2,2% en el mismo período. Adicionalmente, esta etnia ha sido incorporada masivamente a los nuevos mercados laborales, “a pesar de que los terroristas, separatistas y extremistas religiosos incitan al público a resistirse a aprender el idioma chino estándar, rechazar la ciencia moderna y a mejorar sus condiciones económicas y la capacidad de mejorar sus propias vidas”, según se desprende de un estudio de la Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular China, realizado en 2020.

Manifestaciones culturales de la etnia uigur en China. Foto Archivo

La prensa occidental insiste en que China ha creado los llamados “campos de reeducación” para detener a millones de musulmanes uigures y evitar que profesen su religión, pero lo que no cuentan es que estos campos en realidad cumplen la compleja función de educar y capacitar personas acusadas de prácticas terroristas y separatistas, con la finalidad de erradicar desde su origen el caldo de cultivo para el terrorismo y el extremismo.

Desde finales de los 90 y hasta la segunda década de este siglo, miles de incidentes terroristas ocurrieron en la región autónoma uigur de Xinjiang, causando un gran número de víctimas inocentes, el fallecimiento de cientos de policías en acto de servicio, e incalculables pérdidas materiales. Tras investigaciones minuciosas, se pudo comprobar que estos grupos reciben entrenamiento y financiamiento extranjero.

A esta campaña, también han sumado matrices escandalosas como la que supone un falso programa de “esterilización forzada” de las mujeres uigur, lo que buscaría una supuesta merma en su población, a pesar de que los hechos demuestran lo contrario. El padre de esta teoría de la “esterilización forzada”, es el alemán Adrian Zenz, un supuesto experto en asuntos sobre China vinculado con el ex secretario de Estado de los EE. UU. Mike Pompeo, y que recibe financiamiento de ese país a través de la organización racista Fundación en Memoria de las Víctimas del Comunismo.

En el proceso de reconocimiento de sus derechos, China ha avanzado en la integración de sus 56 etnias al desarrollo del país. En ese aspecto, se han implementado leyes y políticas que protegen plenamente la libertad de creencia religiosa, las costumbres y hábitos étnicos de cada una de las culturas del gigante asiático.

Xinjiang en la Franja y la Ruta

La provincia autónoma de Xinjiang es una de las que ha tardado más en probar de las mieles del desarrollo que experimenta la República Popular de China. La compleja composición social y los movimientos separatistas que promueven el rechazo a las políticas emanadas de Beijing, han sido responsables de que el crecimiento económico toque de lleno a la provincia más grande de China. Sin embargo, hoy la iniciativa de la Franja y La Ruta, tiene en Xinjiang uno de sus pilares económicos.

El gobierno ha dispuesto que Xinjiang sea una zona central del Cinturón Económico de la Ruta de la Seda, con la construcción de grandes canales de apertura al exterior, la finalización y puesta en marcha de un gran número de grandes proyectos de infraestructuras en los ámbitos del transporte, obras hidráulicas, la energía, y la mejora continua de la red integral de transportes que la comuniquen con el resto del país.

En la última década, con el apoyo del gobierno central, el gobierno de la Región Autónoma de Xinjiang ha destinado más del 70% de su gasto fiscal a salvaguardar y mejorar las condiciones de vida del pueblo, y ha hecho todo lo posible para desarrollar industrias, estabilizar el empleo y promover la generación de ingresos, logrando así que los ingresos de los residentes de Xinjiang estén básicamente en línea con el crecimiento económico.

Por una elemental razón estratégica, la provincia autónoma de Xinjiang resulta una puerta irremplazable para el comercio de China con siete de sus naciones fronterizas, y es parte vital para la sostenibilidad de las iniciativas económicas de Beijing en el occidente de esa nación.

Xinjiang no es Siria ni Libia

El gobierno chino ha tenido que defender la implementación de sus políticas en Xinjiang ante la agresividad de las calumnias que ha inventado la prensa occidental. De manera clara y tajante, Beijing ha dicho que no permitirá que conviertan a la región noroccidental del país en una suerte de Siria o Libia, en referencia a la injerencia extranjera en la perturbación de la paz de la provincia autónoma.

China ha defendido que la acción de las autoridades centrales en Xinjiang, ha evitado que en la región prosperen los grupos terroristas y separatistas, respondiendo así a la denuncia realizada por grupos adversarios a Beijing ante Naciones Unidas, según la cual hay un millón de uigures en campos de concentración.

Con una masiva inversión, la región autónoma de Xinjiang pronto estará a la par del desarrollo de las regiones del este de China. Foto Archivo

“Gracias al fuerte liderazgo del Partido Comunista de China, (…) Xinjiang ha evitado caer en disturbios masivos, ha evitado convertirse en la Siria o la Libia de China… se ha evitado una gran tragedia y se han salvado incontables vidas”, ha dicho el diario oficial ‘Global Times’ en un editorial que responde a esta matriz de opinión.

El ‘Global Times’ ha acusado a Occidente de “no entender la verdadera situación” en Xinjiang, donde “en los últimos años se han cometido una serie de ataques terroristas” y “a los jóvenes se les ha lavado el cerebro con ideas extremistas”.

Artículo originalmente publicado en el Diario Últimas Noticias. Sitio web:https://ultimasnoticias.com.ve/noticias/mundo/xinjiang-la-region-china-que-florece-a-pesar-de-las-mentiras-de-occidente/

Por CVEC

El Centro Venezolano de Estudios sobre China (CVEC) es el primer y único centro de investigación dedicado exclusivamente a los estudios sobre China dentro de la República Bolivariana de Venezuela. Fundado el 13 de junio de 2017 por jóvenes profesores e investigadores provenientes de la Universidad Central de Venezuela, el CVEC ha planificado desde su creación, la conformación de un equipo de investigadores provenientes de distintos espacios intelectuales y profesionales, cuyas capacidades de análisis y comprensión sobre las realidades que configuran el mundo de hoy y del futuro coincidieran en esta instancia de gestión académica e intelectual.

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